El declive en las relaciones internacionales entre la República Popular China y la Región Administrativa Especial de Hong Kong. El modelo "Un País, Dos Sistemas" al borde del precipicio
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Resumen
La apertura de las ciudades en la costa de China ha sido, y es, la clave del crecimiento económico del país ya que ha facilitado el intercambio de personas y de mercancías con todos los puntos del planeta. Sin embargo, hasta la llegada de Deng Xiaoping, quien favoreció la presencia de capital extranjero en el país, las políticas del gobierno habían estado orientadas a proteger su litoral del influjo extranjero. Sin embargo, desde el Partido Comunista Chino se ha percibido la presencia forastera como una amenaza a la estabilidad de China ya que puede poner en peligro su principal objetivo: mantener al pueblo Han unido y leal al ejecutivo.
El país asiático ha perseguido tradicionalmente un sistema cerrado, pero mantenía a Hong Kong como región administrativa especial, con más libertades, al ser un punto estratégico de salida al exterior. Sin embargo, el temor a que los hongkoneses consolidasen una identidad periférica distinta a la de los habitantes del continente, hizo que China iniciase una campaña para cultivar la identidad china allí, interviniendo en los frentes político, socioeconómico e ideológico, como parte de su esfuerzo por reintegrar el territorio y así poder mantener un estricto control sobre éste. Esta campaña ha erosionado la autonomía y el orden socioeconómico de Hong Kong lo que ha desencadenado olas de manifestaciones de los habitantes de la región que reclaman las libertades y derechos recogidos en el principio “Un País, Dos Sistemas”, acordado en 1977 y que debería perdurar hasta 2047. La reacción del continente ha sido reprimir duramente las manifestaciones de los hongkoneses a pesar de las posibles consecuencias y reacciones a nivel internacional.
The opening of China's coastal cities has been, and continues to be, the key to the country's economic growth, as it has facilitated the exchange of people and goods with all parts of the world. However, until the arrival of Deng Xiaoping, who favored the presence of foreign capital in the country, the government's policies had been aimed at protecting its coastline from foreign influx. However, the Chinese Communist Party has perceived the foreign presence as a threat to China's stability as it may jeopardize its main objective: to keep the Han people united and loyal to the executive.
The Asian country has traditionally pursued a closed system, but kept Hong Kong as a special administrative region, with more freedoms, being a strategic point of exit to the outside world. Nonetheless, the fear that the Hongkongers would consolidate a peripheral identity distinct from that of the mainlanders led China to initiate a campaign to cultivate a Chinese identity there, intervening on the political, socioeconomic, and ideological fronts as part of its effort to reintegrate the territory so that it could maintain tight control over it. This campaign has eroded Hong Kong's autonomy and socio-economic order, triggering waves of demonstrations by the region's inhabitants demanding the freedoms and rights enshrined in the "One Country, Two Systems" principle, agreed in 1977 and due to last until 2047. The mainland's reaction has been to crack down hard on the demonstrations of the Hong Kong people despite the possible consequences and reactions at the international level.